Diferencias entre enfermedad laboral y enfermedad común

Diferencias en la Calificación del Covid-19 Como Enfermedad Laboral o Común

En este artículo se abordará cuáles son las diferencias de la Calificación del Covid-19 Como Enfermedad Laboral o Común.

La calificación del origen de la enfermedad de los trabajadores resulta ser trascendental en cuanto a la cobertura de las contingencias, puesto que, cada una tiene una regulación normativa diferente, máxime cuando se trata del COVID-19 que se ha convertido en pandemia mundial y tiene una alta velocidad de propagación

Para proveer una mayor ilustración respecto a lo enunciado, se expondrán las diferencias de los beneficios de la calificación del COVID-19 como enfermedad de origen laboral y de origen común. 

El COVID-19, enfermedad de origen común:

Si a un trabajador se le llega a calificar el COVID-19, como enfermedad de origen común existirían 4 posibles escenarios:

Incapacidad laboral de origen común: el trabajador que resulte contagiado recibirá una incapacidad media y recibirá un auxilio por incapacidad que conforme al parágrafo 1 del artículo 3.2.1.10 del Decreto 780 de 2016, los dos primeros días deberán estará a cargo del empleador y se le pagará por el 100% del salario. Si la incapacidad se prorroga de 3 a 180 días, estará a cargo de la EPS, quien pagará el auxilio por incapacidad al trabajador por el 66% del salario. 

Incapacidad permanente parcial inferior al 50% de pérdida de capacidad laboral: Este evento puede materializarse cuando el trabajador fue contagiado por el COVID-19 y producto de la enfermedad tuvo una pérdida de capacidad laboral inferior al 50%cuando no existe concepto favorable de rehabilitación, es decir, que la enfermedad le produjo un daño en su salud que redujo su fuerza de trabajo, la cual será calificada de 0 a 50%. En este caso, el trabajador no recibe ningún tipo de indemnización, únicamente tendrá derecho a la reubicación laboral.

Incapacidad permanente parcial superior al 50% de pérdida de capacidad laboral: En este evento se pueden presentar dos escenarios:

Pensión de Invalidez (artículo 38 de la Ley 100 de 1993): Este status jurídico podría ser alcanzado por el trabajador que fue contagiado por el COVID-19 y este enfermedad dejó secuelas de tal magnitud que redujo su capacidad laboral en más del 50% y adicionalmente, había cotizado en un fondo de pensiones un mínimo de 50 semanas en los últimos 3 años para los mayores de 20 años, y para los menores de 20, se requiere haber cotizado un mínimo de 26 semanas durante el último año anterior a la enfermedad.

El trabajador que adquirió el COVID-19 y producto de esta enfermedad tuvo una pérdida de capacidad laboral superior al 50% pero no cumplía con el requisito mínimo de cotización de semanas cotizadas a un fondo de pensiones, no tiene derecho al reconocimiento de la pensión ni ningún tipo de indemnización económica.

Pensión de sobreviviente: si el trabajador llegare a fallecer producto del COVID-19 y hubiere cotizado en un fondo de pensiones un mínimo de 50 semanas en los últimos 3 años anteriores a su deceso o para los mayores de 20 años, y para los menores de 20, se requiere haber cotizado un mínimo de 26 semanas durante el último año anterior a su muerte, sus beneficiarios tendrán derecho a la pensión de sobreviviente

El COVID-19, enfermedad de origen laboral:

En el caso que al trabajador se le califique el COVID-19 como enfermedad de origen laboral, existirían 4 posibles escenarios:

Incapacidad de origen laboral o subsidio por incapacidad temporal: el trabajador que resulte contagiado por el COVID-19deberá ser incapacitado y por este motivo recibirá un auxilio por incapacidad equivalente al 100% del salario su salario hasta su rehabilitación o dictamen de pérdida de capacidad laboral. (Artículo 3, Ley 776 de 2002)

Incapacidad permanente parcial inferior al 50% de pérdida de capacidad laboral: El trabajador que como consecuencia del COVID-19, tuviere secuelas permanentes en su salud que se calificaran entre el 5% al 50% de pérdida de capacidad laboral, tendrá derecho a una indemnización en proporción al daño sufrido, la cual oscilará entre 2 SMLMV y 24 SMLMV.(Artículo 7, Ley 776 de 2002)

Pensión de Invalidez: Cuando el trabajador tuviere como consecuencia del COVID-19, secuelas que le produjeran de manera definitiva una pérdida de capacidad laboral superior al 50%, tendrá derecho a la pensión de invalidez. A diferencia de la pensión de invalidez de origen común, esta no requiere un mínimo de semanas cotizadas para adquirir el derecho. (Artículo 9, Ley 776 de 2002)

Pensión de Sobreviviente: Este derecho se causa para los beneficiarios del trabajador si este llegare a fallecer como consecuencia del COVID-19, sin tener en cuenta el número de semanas cotizadas.

Ahora bien, una vez expuestas las consecuencias de la calificación de la enfermedad, se hace necesario clarificar conforme a la normatividad vigente, si en efecto el COVID-19 es una enfermedad de origen común o laboral en los trabajadores, toda vez que, es imposible determinar la forma y el momento del contagio.

En razón a que, no sería lo mismo que el trabajador se contagiara comprando víveres, en el sistema de transporte público, en el vehículo del empleador o directamente en el puesto de trabajo, debido a que dependiendo de cada circunstancia la enfermedad podría tener un origen laboral o común.

Este problema jurídico fue expuesto en el artículo EL COVID-19 ¿UNA ENFERMEDAD DE ORIGEN LABORAL O COMÚN?

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